PALACIO DE ADUANA (DIPUTACIÓN DE CÁDIZ)

Edificio de estilo neoclásico construido y dirigido por el ingeniero militar Juan Caballero en 1764, finalizando sus obras en 1770. De planta rectangular, construido con piedra ostionera. El palacio se encuentra organizado en torno a dos patios interiores porticados ( de planta cuadrangular).

Originariamente su uso fue de Aduana en época de Carlos II “El Hechizado”.  Posteriormente en  fue elegido como Palacio de la Regencia durante la ocupación y asedio de las tropas napoleónicas y residencia de Fernando VII, durante el primer cuarto del siglo XIX.

En 1868 pasó a ser la residencia de la reina Isabel II, en su visita a la ciudad, época en la que se llevaron a cabo numerosas reformas, cerrándose uno de los tres patios originarios para construir el Salón Regio, de estilo isabelino, mezclando elementos decorativos clásicos, renacentistas y manieristas. El proyecto se realizó bajo la dirección del arquitecto Juan de la Vega, con esculturas de Juan Rosado y pinturas de Juan Bautista Vivaldi.

Además de Aduana, albergó Gobernación Civil y fue sede de la Admón. de Hacienda, entre otras ocupaciones, hasta ser designada como Diputación Provincial.

ANÉCDOTAS

El Rey Fernando VII  volaba cometas desde su azoteas, con el fin de comunicarse con la guarnición de la que estaba al mando el Duque de Angulema, que se encontraba apostada al otro lado de la Bahía de Cádiz.

Destaca la fachada oeste que presenta un pequeño balcón, acometido en la reforma de 1862, para que la Reina Isabel II presenciase los desfiles que se celebraron en su honor.

Delante del palacio, se realizó la primera lectura del texto constitucional de 1812.

NO HAY QUE PERDERSE

El interior del palacio, especialmente los dos patios y el Salón Regio, así como la decoración del palacio y la decoración y pinturas de los techos.

La simetríahorizontalidad de la fachada exterior.



LA BELLA ESCONDIDA

Las torres miradores son una de las peculiaridades que hacen a la ciudad de Cádiz única. De entre todas las torres destaca una por la belleza y la leyenda que alberga. “La Bella Escondida”.

Esta torre se ubica en el número 13 de la Calle José del Toro, coronando una finca que data de 1730, atribuida una familia de comerciantes de la burguesía  gaditana. Fue apodada por el gaditano Bartolomé Llompart, quien por su belleza y porque no es posible divisarse desde la calle, la bautizó como La Bella Escondida.

Es la única torre de la ciudad de planta octogonal, de estilo barroco tanto en su estructura como en la decoración, compuesta de columnas y pilastras en mármoles rojizos, blancos y verdes.

Su origen sigue siendo una incógnita:
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Cuenta la leyenda que esta torre fue mandada levantar por un padre, cuya hija se encontraba en clausura en un convento cercano. De tal modo que al ver desde el convento la robustez y la belleza de la torre, diesen fuerzas a la hija para mantener sus votos de pobreza, castidad y obediencia, durante la clausura.


CASA DE LAS CUATRO TORRES

La Casa de las Cuatro Torres se encuentra ubicada en la manzana formada por la Plaza de Argüelles, Plazuela de las Cuatro Torres, Calle Manuel Rancés y Calle Obispo Pérez González. Es un conjunto formado por cuatro casas iguales y simétricas. 

Se erigieron entre 1737 y 1745 por del comerciante sirio Juan Clat “Fragela”, el que renunció a parte del solar en el que se levantaron las casas para así dejar un espacio abierto que permitiese apreciar las torres con mayor claridad. 

Las casas son de estilo barroco, de planta rectangular, organizadas en torno a un pario central. Poseen fachadas idénticas en cada uno de los lados. Tiene la peculiaridad que posee una torre en cada una de las cuatro esquinas de la casa. Las torres miradores se levantaban con una doble función, por un lado servía de lugar de recreo y por otro era empleado por los comerciantes de la ciudad para controlar la llegada de sus barcos de ultramar y de los barcos de otros competidores. Cada torre tenía su bandera la cual era identificada por los barcos desde el mar. 

Cada una de las cuatro torres es de tipo garita, sirviendo como salida a la escalera de caracol que conectaba con el piso inferior que poseía un sillín, desde donde el vigía a través de unos pequeños orificios introducía el telescopio. Las torres están decoradas en pintura de almagra roja, el último piso, las torres y los pináculos de la azotea, añade al efecto ornamental remates cerámicos de los que quedan algunos restos.

NO HAY QUE PERDERSE...

· Representa el mejor barroco del siglo XVIII de la ciudad. Llamando la atención del famoso pintor Eugene Delacroix

· Las torres desde la Plaza Argüelles y desde la Plaza de España.